Las impresoras 3D son dispositivos que permiten crear objetos tridimensionales a partir de un modelo digital. Su uso se ha popularizado en los últimos años debido a sus múltiples aplicaciones en diversos campos como la medicina, la educación, el arte o la industria.
Sin embargo, antes de comprar una impresora 3D es importante conocer sus ventajas y desventajas, ya que no se trata de una tecnología perfecta ni apta para todos los casos.
Sin ánimo de desanimar a nadie, pretendo dar un punto de consciencia a todas aquellas personas que deseen entrar en este fascinante mundo.
A continuación, te presentamos 7 motivos por los que no deberías comprar una impresora 3D:
1. Consumen mucha energía
Según un estudio de la Universidad de Loughborough, las impresoras 3D consumen entre 50 y 100 veces más energía eléctrica que los sistemas de moldeo por inyección para fabricar un objeto del mismo peso y tamaño. Esto implica un mayor gasto económico y un mayor impacto ambiental.
Es recomendable hacer un calculo de coste de energía por cada hora de impresión para ver qué implica sobre nuestro balance económico.
2. Contaminan el aire
Al calentar el plástico u otros materiales para imprimirlos, las impresoras 3D emiten partículas ultrafinas que pueden ser nocivas para la salud. Estas partículas pueden depositarse en los pulmones o el torrente sanguíneo y causar problemas respiratorios o cardiovasculares. Como hemos visto en otros artículos de esta web, las resinas contienen formaldehido, un componente con efectos cancerígenos sobre nuestro organismo demostrados. Además, algunos materiales como el ABS son derivados del petróleo y contribuyen al efecto invernadero.
3. Generan residuos
Aunque algunos materiales utilizados para la impresión 3D son reciclables o biodegradables, como el PLA o el PETG, otros no lo son tanto o requieren procesos específicos para su reciclaje. Por ejemplo, el ABS es difícil de reciclar y puede liberar sustancias tóxicas al hacerlo. Además, al imprimir objetos se produce una cierta cantidad de material sobrante que se desperdicia.
La eliminación de estos residuos debe hacerse siguiendo las directrices medioambientales, y lamentablemente el publico general no sigue estas normativas desechando resinas por el WC o a la basura directamente.
4. Requieren mantenimiento
Las impresoras 3D no son máquinas simples ni fáciles de usar. Requieren un cuidado constante para evitar averías o malfuncionamientos que puedan afectar a la calidad o seguridad de las impresiones. Es necesario limpiar los extrusores, calibrar la cama caliente, ajustar los parámetros de impresión, actualizar el firmware y resolver posibles atascos o roturas.
5. Tienen limitaciones técnicas
A pesar de los avances en la tecnología de impresión 3D, todavía existen limitaciones en cuanto al tamaño, la forma, la resolución o el acabado de los objetos que se pueden imprimir. No todas las impresoras 3D pueden imprimir con todos los materiales ni con todos los colores disponibles. Además, algunos objetos requieren soportes adicionales para imprimirse correctamente o postprocesados para eliminar imperfecciones.
6. No garantizan la calidad ni la seguridad
Al imprimir objetos con una impresora 3D se asume el riesgo de que estos puedan tener defectos o fallas que afecten a su funcionalidad o durabilidad. Por ejemplo, si se imprime una pieza mecánica puede haber errores en las dimensiones o en la resistencia del material que comprometan su rendimiento. Asimismo, si se imprime un objeto destinado al contacto con alimentos o con el cuerpo humano puede haber riesgos sanitarios por la presencia de bacterias u otras sustancias nocivas.
7. Pueden tener implicaciones legales y éticas
La impresión 3D permite crear objetos sin necesidad de contar con permisos ni licencias previas. Esto puede suponer una ventaja, pero también un problema si se infringen derechos de autor o patentes al copiar diseños protegidos. Además, hay cuestiones éticas relacionadas con la posibilidad de imprimir armas u otros objetos peligrosos o ilegales.
Así que si estás pensando hacerte con una impresora 3D estaría bien que tuvieras en cuenta estas consideraciones y si vas a ser capaz de asumir la responsabilidad que conlleva tener una en casa.